Para estar en condiciones de enseñar esta asignatura como muchas otras que corresponden al área de las ciencias naturales, es preciso considerar que actualmente el énfasis en la comprensión conduce a una de las características fundamentales de la nueva ciencia del aprendizaje: su concentración en los procesos de conocimiento (e.g. Piaget, 1978; Vygotsky, 1978). Se ve a los humanos como agentes que persiguen metas, que activamente buscan información. Llegan a la educación formal con una gama de saberes, destrezas, creencias y conceptos previos que influyen significativamente en lo que perciben acerca del ambiente, y en cómo lo organizan e interpretan. Esto, a la vez, afecta sus habilidades para recordar, razonar, resolver problemas y adquirir conocimiento nuevo.
La intención final es lograr la metacognición que hace referencia a las habilidades que tiene la gente para predecir sus desempeños en tareas variadas (e.g. qué tan bien podrá recordar varios estímulos) y monitorear sus niveles actuales de dominio y comprensión (e.g. Brown, 1975; Flavell, 1973). Entre las prácticas docentes compatibles con un enfoque metacognitivo del aprendizaje están aquellas que se centran en la generación de sentido, la autoevaluación y la reflexión acerca de lo que arrojó buenos resultados y de lo que necesita mejorarse. Se ha demostrado que estas prácticas elevan en los estudiantes el grado de transferencia de su aprendizaje a nuevos escenarios y acontecimientos (e.g. Palincsar y Brown, 1984; Scardamalia et al., 1984; Schoenfeld, 1983, 1985, 1991). Para ello es preciso retomar tres principios fundamentales:
1.- Los estudiantes llegan al aula con concepciones previas acerca de cómo funciona el mundo. Si no se incorpora al estudio esta comprensión inicial, es posible que ellos no asimilen los nuevos conceptos e información que se les están enseñando; o puede suceder que los aprendan para responder un examen, pero que, fuera del aula, regresen a sus concepciones previas.
2.- Para desarrollar la competencia en un área de investigación, los estudiantes deben: (a) tener una base profunda de saberes factuales; (b) comprender hechos e ideas en el contexto de un marco conceptual; y (c) organizar los saberes en formas que faciliten el acceso a ellos y su aplicación.
3.- Un enfoque "metacognitivo" de la instrucción puede ayudar a los estudiantes a aprender a asumir el control de su propio aprendizaje, por medio de la definición de metas, y de la permanente vigilancia de su progreso hacia el logro de ellas.
Para la enseñanza de la acuacultura si bien son importantes los contenidos conceptuales, prioriza el aspecto procedimental dado que el cultivo de crustáceos en las granjas acuícolas requiere de un cúmulo de habilidades manuales que el estudiante debe manejar y poner en práctica en forma individual o colaborativa, ya que si se comete un error en este proceso las consecuencias son irreversibles por lo que el alumno en el espacio áulico debe adquirir los conocimientos idóneos para aplicarlos en la práctica.
Es importante el manejo de la información a fin de contar con experiencias de otros contextos en donde se desarrollen proyectos de esta índole, ya sea mediante bibliografía impresa de artículos o revistas o el uso de internet mediante el acceso de sitios especializados en el área de acuacultura, reforzando los contenidos conceptuales y elaborando organizadores gráficos (mapas conceptuales, mentales, mamparas pedagógicas, cuadros sinópticos, etc.)
En el enfoque centrado en la investigación los alumnos reproducen en las instalaciones del plantel las condiciones necesarias para que se desarrolle el cultivo de organismos (crustáceos), como una replica de las granjas acuícolas, con estas evidencias y saberes que los estudiantes tienen que demostrar durante el desarrollo del cultivo (semestre), el docente estará en actitud de evaluar las técnicas procedimentales utilizadas en el desarrollo de este cultivo mediante la unidad de producción escolar, la evaluación no es cuantitativa, sino formadora, toda vez que debe ofrecer a los estudiantes la oportunidad de reorientar y mejorar su pensamiento, permitiéndonos darles un seguimiento personal y grupal.
Es preciso señalar que en el trabajo realizado es de suma importancia el trabajo colaborativo y las relaciones interpersonales entre docente-alumno y alumno-alumno ya que constituye la piedra angular del éxito de nuestra empresa.
La intención final es lograr la metacognición que hace referencia a las habilidades que tiene la gente para predecir sus desempeños en tareas variadas (e.g. qué tan bien podrá recordar varios estímulos) y monitorear sus niveles actuales de dominio y comprensión (e.g. Brown, 1975; Flavell, 1973). Entre las prácticas docentes compatibles con un enfoque metacognitivo del aprendizaje están aquellas que se centran en la generación de sentido, la autoevaluación y la reflexión acerca de lo que arrojó buenos resultados y de lo que necesita mejorarse. Se ha demostrado que estas prácticas elevan en los estudiantes el grado de transferencia de su aprendizaje a nuevos escenarios y acontecimientos (e.g. Palincsar y Brown, 1984; Scardamalia et al., 1984; Schoenfeld, 1983, 1985, 1991). Para ello es preciso retomar tres principios fundamentales:
1.- Los estudiantes llegan al aula con concepciones previas acerca de cómo funciona el mundo. Si no se incorpora al estudio esta comprensión inicial, es posible que ellos no asimilen los nuevos conceptos e información que se les están enseñando; o puede suceder que los aprendan para responder un examen, pero que, fuera del aula, regresen a sus concepciones previas.
2.- Para desarrollar la competencia en un área de investigación, los estudiantes deben: (a) tener una base profunda de saberes factuales; (b) comprender hechos e ideas en el contexto de un marco conceptual; y (c) organizar los saberes en formas que faciliten el acceso a ellos y su aplicación.
3.- Un enfoque "metacognitivo" de la instrucción puede ayudar a los estudiantes a aprender a asumir el control de su propio aprendizaje, por medio de la definición de metas, y de la permanente vigilancia de su progreso hacia el logro de ellas.
Para la enseñanza de la acuacultura si bien son importantes los contenidos conceptuales, prioriza el aspecto procedimental dado que el cultivo de crustáceos en las granjas acuícolas requiere de un cúmulo de habilidades manuales que el estudiante debe manejar y poner en práctica en forma individual o colaborativa, ya que si se comete un error en este proceso las consecuencias son irreversibles por lo que el alumno en el espacio áulico debe adquirir los conocimientos idóneos para aplicarlos en la práctica.
Es importante el manejo de la información a fin de contar con experiencias de otros contextos en donde se desarrollen proyectos de esta índole, ya sea mediante bibliografía impresa de artículos o revistas o el uso de internet mediante el acceso de sitios especializados en el área de acuacultura, reforzando los contenidos conceptuales y elaborando organizadores gráficos (mapas conceptuales, mentales, mamparas pedagógicas, cuadros sinópticos, etc.)
En el enfoque centrado en la investigación los alumnos reproducen en las instalaciones del plantel las condiciones necesarias para que se desarrolle el cultivo de organismos (crustáceos), como una replica de las granjas acuícolas, con estas evidencias y saberes que los estudiantes tienen que demostrar durante el desarrollo del cultivo (semestre), el docente estará en actitud de evaluar las técnicas procedimentales utilizadas en el desarrollo de este cultivo mediante la unidad de producción escolar, la evaluación no es cuantitativa, sino formadora, toda vez que debe ofrecer a los estudiantes la oportunidad de reorientar y mejorar su pensamiento, permitiéndonos darles un seguimiento personal y grupal.
Es preciso señalar que en el trabajo realizado es de suma importancia el trabajo colaborativo y las relaciones interpersonales entre docente-alumno y alumno-alumno ya que constituye la piedra angular del éxito de nuestra empresa.
